El Instrumento Redondo II

La Columna de esta vez tratara sobre la guerra entre Honduras y El Salvador, que sucedió en 1969 y apenas duró 100 hs (14.7.-18.7.)
Aparece en esta página deportiva debido a su nombre y los acontecimientos previos, los cuales sucedieron en el ámbito del deporte hermoso en vistas al mundial de México 1970 e hicieron rebalsar el barril.
Les hablare de la “Guerra del Fútbol”

Cuando ambas naciones vecinas se tenían que enfrentar para 2 partidos eliminatorios (que a su final permitían la chance de jugar el mundial del 70 como primer país centro americano aparte de México), el escenario estaba mas que picante. Durante décadas hubo migración fuerte de salvadoreños hacia tierras hondureñas. Eso era posible ya que la frontera de facto estaba abierta o por lo menos mal controlada. Honduras que dispone de un espacio geográfico aproximadamente seis veces más grande que El Salvador, sin embargo en ese momento solo contaba con la mitad de habitantes. Como consecuencia de ese escenario, durante los años anteriores a 1969 más de 300000 salvadoreños cruzaron la frontera para adueñarse de la tierra y cultivarla. Esa migración fue el punto de partida de un conflicto grave que dividiría a los países hermanos durante más de 10 años de manera hostil. En abril de1969, debido a conflictos internos, el gobierno de Honduras, que siempre había tolerado los inmigrantes, decidió expropiar y expulsarlos de las tierras cultivadas y entregárselas a campesinos hondureños. El Salvador debido a su espacio limitado no tuvo la capacidad de recibir a los expulsados ni voluntad de aceptarlos nuevamente, ya que la migración fue una buena válvula para tensiones sociales locales y la falta de trabajo y distribución equilibrada de tierras.
Los medios comunicativos de ambos países empezaron campañas fuertes contra sus respectivos pueblos vecinos, titulándolos de ladrones, borrachos, estafadores etc.
Bajo estas condiciones las selecciones se enfrentaron el 8.7.1969 en Tegucigalpa para jugar el primer partido de las semifinales de las eliminatorias centroamericanas.
La hinchada hondureña ya estaba esperando enfrente del Hotel, para asegurarse de que la selección “enemiga” no cierre los ojos durante toda la noche. Tirando bombas, pegando en barriles de chapa, silbatos y bocinas de autos armaron un concierto de terror. El partido fue ganado por Honduras 1-0 con gol de Leonardo Welch a los 89 minutos. Según las fuentes el partido fue duro pero siempre respetando el fair play, sin foules escondido o insultos. Durante la semana hasta el partido de vuelta las tensiones entre las dos naciones se agravaron de manera significativa, aumentó el numero de expulsiones y los medios salvadoreños escribieron sobre paisanas violadas y familias que se quedaron sin nada.
Cuando los jugadores de Honduras llegaron a El Salvador tuvieron que mudarse del Hotel después de una noche, la desenfrenada multitud rompió las ventanas, tiró huevos podridos y ratas muertas, mientras que la policía se limito al pedido de no quemar el hotel. Los jugadores pasaron la próxima noche en familias de hondureñas instaladas en San Salvador. Para llegar al estadio tuvieron que ser escoltados por soldados en carros blindados del ejército local. Se presentaron a pesar de haberle pedido a la FIFA la suspensión del partido, ante 40000 fanáticos que chiflaron el himno de Honduras de manera impresionante, que aplaudieron el incendio de la bandera y el alzamiento de un trapo viejo en vez de la misma. Al salir a la cancha de juego los jugadores fueron recibidos con una lluvia de escupidos, insultos y bolsas llenos de orina y excrementos. El partido terminó 3 a 0 para el equipo local, un resultado que hizo feliz a los jugadores visitantes, cuyo técnico de manera aliviada dijo luego “que suerte que perdimos este partido”. En otro caso no hubieran podidos salir con vida de El Salvador. Desde la cancha fueron llevados directamente al aeropuerto, otra vez en carros blindados. Los fanáticos visitantes que se atrevieron a acompañar a su selección tuvieron menos suerte, 150 de sus autos fueron encendidos, un par de docenas terminó en el hospital y fallecieron dos.
Como respuesta en Honduras la gente empezó a atacar a salvadoreños en la calle y saquear sus negocios.
Como consecuencia de los resultados futbolísticos se tuvo que jugar un partido desempate para averiguar quien se enfrentaría con Haití en la final de las eliminatorias. Ese partido se llevo a cabo en el Estadio Azteca como lugar neutral, El Salvador lo ganó con 3 a 2 después de tiempo extra, un resultado que ya carecía de mucha importancia debido a la situación entre ambas naciones.
El Salvador que disponía del ejército más grande decidió dar el golpe primerizo y el 14.7. empieza a bombardear ciudades vecinas desde el aire, el día siguiente comienza la invasión terrestre, que al principio gracias a la superioridad numérica avanza de manera exitosa. Honduras en cambio contaba con una fuerza aérea más moderna y efectiva respondió con bombardeos en tierras salvadoreñas. La guerra terminó luego de 100 horas y la intervención de la organización de los Estados Americanos en un empate, los ejércitos se quedaron sin balas para seguir la matanza. El Salvador se retiró de las tierras invadidas, la frontera mantuvo su recorrido anterior a la guerra.

Los jugadores luego fueron acusados de haber causados la guerra con sus goles, algo que parece absurdo si se tiene en cuenta, que los resentimientos y tensiones solo fueron agravados por los partidos jugados. Fueron un buen medio para los políticos, para hacer popular una guerra cuyo emprendimiento ya estaba decidido de antemano. Un catalizador de resentimientos y prejuicios.
Una vez mas el fútbol fue instrumentalizado por intereses políticos, las oligarquías de ambos países en vez de compartir la tierra en su posesión optaron por el enfrentamiento bélico que tuvo 6000 muertos como consecuencia.

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