"MARCA UN ANTES Y UN DESPUES"

El sexto puesto de Lucio Álvarez , que comparte el mérito con el navegante argentino Bernardo Rolando Graue, se convirtió en el mejor resultado para un piloto latinoamericano en la categoría de autos, en más de 3 décadas de historia del legendario Dakar. El piloto mendocino quedó como el mejor argentino clasificado en autos de la historia, al finalizar sexto. DVD dialogó con Álvarez y aquí te presentamos el audio de la nota. Además, conoce su historia en el autmovilismo.


Lucio Alvarez, reside en San Rafael, Mendoza, tiene 34 años, casado y padre de 4 niños. Además de ser un importante empresario es un gran aventurero. Su permanente búsqueda de desafíos lo lleva junto a Ronnie Graue a ser deportistas de “alto vuelo”.

Se inició en el enduro y cross a los 13 años y desde entonces ha participado en carreras a nivel provincial, nacional e internacional conduciendo motos, camionetas 4x4 y cuatriciclos en esta trayectoria competitiva de 20 años de travesía deportiva. Esta experiencia le dio templanza, sentido de la orientación y navegación, conocimiento de campo, alta experiencia en médanos y excelente manejo de tecnologías de navegación (GPS) como lo demostró en su mayor desafío hasta el momento Dakar 2011.

En 2009 como espectador quedó impactado por la adrenalina del primer Dakar en Argentina entonces decidió ser parte de este gran desafío deportivo. En 2010 debutó en el Dakar conduciendo un cuatriciclo Can Am. Una rotura del chasis lo dejó fuera de carrera pero siguió su participación como asistente de quién será su copiloto en el 2012, Ronnie Graue.

En 2011 Lucio se destacó, finalizó muy bien posicionado la competencia, fue estratégico, pensante y con un único objetivo, llegar a la meta. Fue el MEJOR ARGENTINO en la carrera. Obtuvo el 15º puesto en la general y fue el segundo en la categoría PRIMERA PARTICIPACIÓN EN VEHÍCULO.
En 2013 va por más y ya comenzó a prepararse para esta nueva aventura.

La extraordinaria tarea Lucio Álvarez en este Dakar Argentina – Chile – Perú, marcará una huella imborrable para mendocino que fue ganando notoriedad a medida que se consolidaba en la elite de la carrera más dura del mundo.

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