HERNÁN MONTENGERO: LA CRUEL HISTORIA DEL PRIMER ARGENTINO EN LLEGAR A LA NBA Y LA IMPORTANCIA DE LA SALUD MENTAL

 


"El Loco" Montenegro fue el que negoció con catorce años su primer contrato profesional, el que debutó con 13 años en primera división, el que se convirtió en el primer argentino drafteado en la NBA -los Philadelphia 76ers lo eligieron en la tercera ronda de 1988-, el que, por curiosidad, aceptó y probó cocaína, el que cayó en la bebida, el que entró en depresión, el que quiso terminar con su vida. Hoy, en recuperación, cuenta su nueva vida y recuerda cuál fue su venganza, también recuerda porque se decepcionó de la NBA apenas la pisó y el hecho oscuro que transformó su vida a los 9 años. En un diálogo apasionante con Emiliano Nunia.

¿Cómo estás, Hernán?

- Transcurriendo la vida de la mejor manera que hoy yo la puedo estar pasando. Vengo de hacer un tratamiento, de casi un año, debido a una de mis adicciones como el alcoholismo. Hace dos meses que estoy ambulatorio. Los adictos somos adictos toda la vida y nuestra lucha es día a día.

¿Cómo definirías tu vida?

- Mi vida fue una vida muy eclética, desde niño. Firmé mi primer contrato profesional a los 14 años. Debuté en primera división a los 13 años. Un caso muy raro en todos los deportes de la historia. Tuve que comenzar a responder a responsabilidades profesionales siendo un niño. Sumado a mi personalidad, sumado a circunstancias de la vida, de sucesos y hechos que yo viví siendo un niño que no habían sido fáciles para mí y mi familia. Todo eso fue haciendo que viva a una velocidad poco común. Yo ahí abracé mi profesión durante 30 años que fue basquetbolista profesional. Tuve la posibilidad de competir a niveles altísimos a nivel mundial, y eso ha hecho que mi vida fuera mucho mas vertiginosa que la que quizás pueda tener otro ser humano. Con las debidas consecuencias, en mi caso, a través de las adicciones. Primariamente con la cocaína, con la cual hace 30 años ya no consumo, pero si con el paso del tiempo, había dado paso y cambiado un consumo por otro como el alcohol. A los 59 años tuve que tomar una decisión bendita, que no había podido tomar años atrás como internarme y pedir ayuda.

¿Cuáles fueron tus días mas claros y mas oscuros?

 Los días mas claros que yo viví tienen que ver con mi niñez. Hasta los 9 años fui un chico muy feliz, pleno e inquieto con una voracidad por vivir cosas que me movilizarán y que me hagan sentir. Como se dice ahora: vivir al palo. Hacía cosas que me fueron formando como individuo. Yo nací en Bahía Blanca, una ciudad de básquet. También participé de una fundación de scout, lo cual a mi me dio valores que conservo hoy día como pensar en el otro. También fui monaguillo. De la mañana a la noche cayó el gobierno militar. Mi papá era perito clasificador de granos, trabajaba en la parte del sindicato y nosotros vivíamos en la CGT, cayó el gobierno militar y una noche nos cayeron y ahí empezó la otra parte mi vida. Tener que lidiar con un acto de violencia a mi me golpeó mucho, porque me cambio la mirada que yo tenía de la vida. Yo tenía una mirada que tenía que tener un niño de 9 años, con la inocencia que corresponde. Por eso ese mundo que yo viví hasta los 9 años fue la etapa mas hermosa de mi vida que nunca mas volví a sentir.

-Yo creí que me ibas a decir que tus mejores días fueron como pisaste la NBA

- ¿Sabes por que no?  El golpe militar en mi vida fue un golpazo. Mi cabeza empezó a funcionar muy distinta a un niño de 9 años. Nadie agarra la pelota con 9 años y se olvida de esa marca terrible que viví. No se la deseo a nadie. Yo inconscientemente planifique mi venganza, a la manera que lo pueda hace un niño de 9 años. Mi venganza era llegar a la NBA. En Bahía Blanca, en aquella época, llegaba Jorge Sebrini, que vivía en Philadelfia y traía videos de partidos de la NBA, donde jugaba, Julius Erving (conocido como "Dr. J") que fue el padre de todos los que vendrían después: Jordan y compañía. Yo veía esos videos y veía a mis superhéroes y me propuse que mi venganza era llegar a jugar en ese lugar. Obviamente que en mi casa cuando yo hablaba de esto mi viejo no sabía lo que era la NBA y mi papá me miraba diciéndome ¿De qué habla este pelotudo? Yo enloquecí con esa idea. Entonces me olvidé que el mundo existía. Para mí lo único importante era entrenar y entrenar. La única condición que tenía era que era altísimo. Con 13 años ya me día 2.03 metros. Yo vivía, para mi suerte, del Club a la Escuela. Del Club me iba a las 12 de la noche porque me terminaban echando, pero empecé a darme cuenta que no estaba haciendo esto porque me gustaba, lo estaba haciendo por una necesidad. Yo me había propuesto que el mundo se iba a enterar que yo existía. Mi venganza iba a venir por ahí. Era una venganza sana, porque era a través del deporte. Esto que te cuento tuvo su punto de inflexión cuando Philadelphia 76ers me draftean para llegar a la NBA. Fue todo muy loco, porque la parte mas linda de esta experiencia nefasta que fue llegar a la NBA fue cuando llegó al aeropuerto estaba Julius Erving que había sido mi ídolo mas grande. El era manager del equipo. Ese equipo era un desastre. Todos caballos cansados. Un año de mierda. Imagínate encontrarme con mi ídolo fue el mas momento mas emocionante que me tocó vivir como jugador de básquet.

¿Qué paso entonces?

- Todo eso que vengo relatando desde los 9 a los 19 años que es cuando llego a la NBA, me ofrecen el contrato para jugar en la NBA durante 3 años. El tema fue que cuando llego ahí me di cuenta que se me pudrió Disney, porque yo me había hecho una idea que no era. La frustración y decepción fue tan grande. No me gustó nada de lo que ví. Encontré un mundo frio, donde a todo el mundo le chupa un huevo la vida del otro. Un equipo de mierda, lleno de viejos carcamanes. No jugábamos a nada. Lo único interesante fue haber entrenado y conocido a Charles Barkley que era el ídolo de esa época. Recuerdo que jugábamos un partido en nuestra cancha en Philadelfia y recuerdo que iba saliendo del estadio y se me caían los mocos de las lágrimas de la decepción que había vivido y el asqueo que me había producido todo lo que estaba viviendo y viendo. La primera pregunta que me hice fue ¿Para qué mierda perdí tantos? los mejores años de mi vida me la pasé entrenando y no hice nada de lo que hacían mis amigos y compañeros. La vida me cambiaba el foco nuevamente. Yo me había hecho la idea de que la NBA era maravillosa y que yo iba a ser un superhéroe y nada de eso paso. 

¿Por esa decepción caes en las adicciones?

- Yo ya había tenido mi primer acercamiento con la cocaína con 17 años en España. Una maldita noche entré en un baño equivocado y ahí comencé en un período de consumo. El 5 de octubre de este año hace 30 años que no consumo cocaína. 

¿Hoy encontraste tu deseo de vida?

- Que buena pregunta. Yo empecé a hacer terapia a los 14 años. Lo que pasa que en esa época ir al psicólogo era el loquito del barrio. Gracias a comenzar a ir a terapia se me detecta una inclinación por la depresión. Un día un psicólogo me dijo: yo profesionalmente puedo ayudarlo, pero hay algo que no puedo hacer por usted. Yo me quedé en silencio y me agrega: yo no puedo crearle su deseo. Eso es algo que le corresponde a usted. Ahí comprendí esa frenética búsqueda de sensaciones que me atravesó desde mi infancia, donde nunca me conformaba y nunca satisfecha. Yo siempre viví en esa sensación de insatisfacción producto de esa falta de deseo. Lo único que hacía era hacer cosas distintas, rápidas y que me produjeran una sensación de felicidad. Ahí llega a mi vida la depresión. Mi vida era como hacer una maratón  y faltando 500 metros te caes. Y decís: corrí 41 kilómetros y me caigo cuando estoy llegando. Lo mío tenía que ser todo glorioso, porque de lo contrario no alcanzaba o valía. Si no hay gloria, no había nada. Todo tenía que ser extraordinario, porque sino mi vida no tenía sentido.

¿Cómo te sobrepusiste a todo esto y no decidiste quitarte la vida?

- Yo tuve un intento de quitarme la vida en el mejor momento de mi vida. Yo tenía 30 años y mi carrera estaba muy bien. Tenía todo lo que desea un ser humano común: plata, familia y gozaba de los beneficios de lo que me había ganado, pero hacía 6 meses que había vuelto a consumir cocaína y comencé a meterme en esa oscuridad de mierda que me fue gobernando y ganando. En una semana de mucho consumo, quede anestesiado, no sentía mas nada. Solo me importaba seguir consumiendo y llegó un momento que no tenía mas nada para consumir y hacía unos meses un amigo se había querido matar. Me llamó su mujer, fui al lugar y le saque la pistola. Esa misma pistola quedó en mi casa. Esa semana fatídica se me oscureció todo, teniendo todo. Eso era lo grave. Tuve la suerte que no sabía manipular un arma. Fue un acting que hice conmigo. Hasta el día de hoy no sé que fue lo que me frenó, porque era un momento caótico lo que viví. Se me trabó el cerebro. No sentía nada. Yo estaba muerto espiritualmente. No tenía nada donde tiene que haber algo que es dentro tuyo. Yo para el resto brillaba, pero por dentro vivía en un desplacer continuo. En una oscuridad horrible. Vivía fastidiado. Con una incomodidad terrible y me preguntaba ¿Qué carajo hago y para qué hago esto? Lo peor que me paso que para sostener todo ese brillo plagado de oscuridad yo hacía millones de cosas. Yo me debía a mi personaje. Era un pobre tipo que no quería vivir mas.

¿Te gusta que te digan loco?

- No me molesta. Si análisis mi vida al "Loco" Montenegro le dí vida yo. No puedo ofenderme porque yo viví una vida de locos.

¿Cómo te gustaría vivir el resto de tu vida?

-Como estoy hoy. Yo elijo estar y vivir así. Antes no podía elegir como estar. Hoy me levanto a la mañana y mi cabeza está limpia. Descanso en paz. Disfruto mi sueño. No tengo que buscar un objetivo fuera. Mi primer objetivo de vida lo estoy cumpliendo en la medida que mantenga mi sobriedad. Es decir, estar vivo.

- Es verdad que jugaste con Koby Bryant al fútbol

- Yo jugué contra el papá de Kobe ya en el final de su carrera, que fue un gran jugador, y nos juntábamos los días miércoles. Mi equipo y el de él nos juntábamos siempre. Reggio Emilia esta vez, yo estaba en Pavía, cerca de Milano, y los miércoles hacíamos partido de entrenamiento. Y ahí estaba Kobe, obviamente con el papá, y un día, me acuerdo, los primeros entrenamientos yo no lo conocía. Conocía al hijo del padre: nadie imaginaba que después iba a ser lo que fue. Y claro, él se crio en italiano, es muy italiano. Digo es porque para mí todavía no murió… Le gustaba el fútbol y me puse a jugar a la pelota un día con él y se enloqueció. Porque, claro, el resto de mis compañeros no jugaba al fútbol. Entonces me miraba como diciendo “pero sabe jugar al fútbol”. Siempre cuento eso porque fue muy risueño porque después pasaron los años y yo empecé a escuchar Kobe, Kobe, Kobe, yo me acuerdo de él, y él venía en los viajes con el padre cuando jugábamos en casa, venía y me buscaba a mí. Traía la pelota y nos íbamos a jugar al fútbol.

- ¿Hubieras sido un jugador diferente en la NBA?

-  Si. Es probable que hubiera tenido impacto porque al año siguiente hubiera tenido tiempo, pero yo tenía tiempo para esperar.  Yo estaba muy decepcionado, no me gustaba la vida, Yo no quería sentarme en el banco de los Sixers para ver a estos gordos hijo de puta que no corrían me voy a morir.  Pudiera haber sido un buen jugador NBA, pero yo aprendí algo de chico en mi casa: los pudiera no existen. Pudo haber sido, que se yo.

¿Qué te gustaría que te digan tus papás en este momento de tu vida?

- ¡Qué pregunta! Mi mamá aún vive. Tiene 84 años, pero mamá es una alemana - ucraniana. Es de esas personas  que le decís te amo y te dicen te quiero. Ella tiene una estructura de mucha frialdad. Cuando yo le digo que en algo me va bien me dice: tene cuidado. Ella es una vieja que nació para cuidar al resto.  Mi viejo capaz me daría un abrazo. Era una persona melancólica. Para él, el afecto era abrazarse. Necesitaba el contacto físico. 

¿Qué es mas difícil superar el alcoholismo, cocaína o la depresión? 

- El alcoholismo y no lo digo yo. Está comprobado científicamente. Es la adicción mas difícil dejar, porque siempre hay una nueva primera vez. Es lo peor que hay.

¿Qué le dirías al Hernán Montenegro de 14 años que le hicieron el primer contrato profesional?

- Hoy le diría que trate de disfrutar y jugar, pero es muy difícil porque eso lamentablemente no paso, porque yo jugaba por dinero y por mi venganza.  Hoy a los chicos le digo que jueguen. Los niños tienen que jugar. Es la expresión mas sana que puede hacer un niño. Por eso me vuelvo loco cuando veo un club cerrado, porque yo me crie en un club y se que la contención que existen en un club no existe en otro lugar.

¿Hoy tu vida como es: superaste tus adicciones?

-  Yo tengo una enfermedad crónica que se irá conmigo el día que me muera. Mi enfermedad es como mi jubilación. A mi me va a jubilar la vida, porque no voy a dejar de vivir nunca. Eso es lo único que tengo claro en mi vida, como te decía anteriormente hoy elijo estar bien.

¿Fue difícil ser Hernán "El loco" Montenegro?

- No para nada, pero se tornó difícil a medida de las cosas que me fueron pasando. Los años pasan y uno erosiona. Yo me fui erosionado a una velocidad mucho mayor del común de la gente. Hoy puedo contarlo, puedo vivirlo. Yo bendigo mi enfermedad. Yo si no hubiera sido un enfermo alcohólico, no hubiera podido a los 59 años internarme  y empezar a rascar la olla de mi vida que es lo que nunca había hecho de verdad. El trauma no es lo que te daña. Lo que te daña es lo que queda de ese trauma y eso es lo que no podía detectar. Hoy lo puedo hablar lo cual es muchísimo. Lo puedo transmitir y lo comulgo todos los días. Hoy siento que puedo sentir y pensar al mismo tiempo. Eso me ayuda hoy y mañana no sé para seguir adelante, como decimos los adictos.




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